Sigue estos valiosos consejos para mantener tu ropa y zapatos en perfecto estado mientras están en nuestros depósitos.
1. Limpios y bien secos
- Lava bien cada prenda antes de guardarla. Esto elimina manchas invisibles, sudor o restos que pueden causar olores o atraer insectos.
- Evita usar blanqueadores o suavizantes fuertes, pueden dejar residuos que amarillean con el tiempo la ropa.
- Asegúrate de que estén completamente secas, la humedad dentro de una caja puede generar moho o mal olor.
2. Repara antes de guardar
¿Un botón flojo? ¿Algo rasgado? Arréglalo antes de empacar. Así evitarás que el daño se haga mayor con el tiempo. Dedicar unos minutos a coser te ahorra el doble de trabajo después. Tu yo del futuro te lo agradecerá y tu ropa se mantendrá en mejor estado.
3. Elige bien donde empacar
- Cajas de cartón: Alterna prendas pesadas abajo, suaves arriba.
- Cajas de armario (para colgar): ideales para vestidos, trajes, ropa delicada.
- Cajas plásticas: útiles contra la humedad, pero no las uses por mucho tiempo porque no dejan respirar la ropa.
- Bolsas de tela (lino o algodón): perfectas para ropa delicada como la de bebé.
4. Controla la humedad y los malos olores
Añade bolsitas antihumedad o de sílice en las cajas para mantener el interior seco, entre la ropa y los zapatos. Repelen insectos y deja buen olor.
5. Zapatos limpios y secos
Lávalos, sécalos bien y pon dentro papel o calcetines limpios para que no se aplasten.
6. Conserva la forma
Rellena los zapatos con papel para que no se deformen. Nada de usar periódico, que puede teñir tus zapatos.
7. Clasifica por tipo de calzado
Guarda por categorías (uso diario, ocasionales, formales, etc.), así encuentras rápido lo que buscas y reduces daños.
Contenedores fuertes para los zapatos:
Guarda los zapatos en cajas plásticas resistentes, mejor si son transparentes para que se vean sin abrir. Las cajas de cartón se humedecen fácilmente.